sábado, 4 de febrero de 2017

Lo que le faltaba al epígrafe "Ermitas"

Ayer asistí a la presentación del libro Diccionario biográfico e histórico de Javalí Nuevo (Murcia), una obra de Ricardo Montés Bernárdez. Esta obra es el resultado de un gran proceso de investigación y recoge a las personalidades del pueblo, así como numerosos aspectos de la localidad que merecen la pena ser recordados, tales como las fiestas, los alcaldes o la religiosidad. Tras adquirir el libro, descubrí que había una entrada, en concreto, que estaba incompleta y el epígrafe que me gustaría complementar es el referido a las "ermitas". Aunque se nombró "que se intentó hacer una ermita en los años 50 o 60" en realidad esto no fue así. 
En 1978 se llegó a un acuerdo de palabra para la cesión de unos terrenos en lo que entonces era el Cabezo del Ángel y con el esfuerzo de muchos vecinos que contribuían con cuotas mensuales, a veces de 100 pesetas, otras de más, se comenzó a construir una ermita en dicho emplazamiento. La construcción de dicho templo respondía a la necesidad de la feligresía del llamado barrio alto de tener un servicio religioso más cercano, ya que la Parroquia quedaba en el otro extremo del pueblo. Una necesidad parecida a la que impulsó la construcción de la Iglesia de la Asunción de Alcantarilla.
Fue esto lo que impulsó la reconstrucción de la antigua imagen de la Virgen de la Antigua, para lo que se entregó la cabeza de la imagen destruida (obra de Francisco Salzillo) al imaginero de Pilar de la Horadada José Sánchez Lozano. A principios de los años 80 se comenzaron las obras en el cabezo, con lentitud, debido a que aunque se recibieron subvenciones de la Diócesis de Cartagena, el grueso del gasto se sufragó por suscripción popular. 
Esta ermita se construyó en planta de nave rasa, el mismo patrón que se empleó en iglesias como la de San Benito de Murcia, la de Sangonera la Seca o la del Sagrado Corazón de Jesús de Molina. Cuando estaba prácticamente terminada, el alumnado de los colegios del pueblo plantó diversos árboles en el entorno para revitalizar la zona. La Junta Vecinal dotó de instalación eléctrica al Cabezo y se construyeron unas escaleras al finalizar la calle Virgen de la Antigua que daban acceso a la ermita. 
Una vez se terminó de cerrar la estructura con sus correspondientes ventanas, se procedió a recubrir el suelo y a comprar el altar y bastantes sillas. Se realizaron varias romerías con la imagen de la Virgen, así como se celebraba misa semanalmente a las 12. A mediados de los años 90, se aprovechó que los vecinos estaban en el mercadillo semanal para demolerla, por motivos que hasta el momento "no se han dado a conocer".